Innovación en food processing y línea de empaque

Un robot para empacar bocadillos y un estabilizante en frío son dos soluciones que hacen más eficiente no solo el manejo y seguridad de los alimentos, sino también el proceso de empaque,

Innovación en food processing y línea de empaque


El empaque de bocadillos, pan y galletas implica grandes desafíos, ya que estos productos suelen tener características variables como el peso, el tamaño y la forma, lo cual es difícil de manejar para muchas máquinas de envasado, especialmente si están recién horneados o tienen alguna cobertura o glaseado. 

Ante este desafío, un robot de manos suaves que empaca galletas y panecillos con la delicadeza de un ser humano parece ser una solución. Los responsables de su creación son Soft Robotics, una empresa que construye soluciones de automatización capaces de manipular elementos con la misma destreza que la mano humana.

Según un artículo publicado por el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés), el manejo y empaquetado de los alimentos es un proceso altamente manual; sin embargo, los costos de mano de obra representan un alto porcentaje dentro del costo total de producción, por lo que la automatización resulta una opción para muchas empresas. 

Carl Vause, CEO de Soft Robotics, explica que en la industria de la panadería los productos delicados causan problemas en las máquinas de envasado típicas, sin importar si son mecánicas o robóticas. Por ello, Soft Robotics creó una solución inspirada en un pulpo, con accionadores robóticos blandos, hechos de polímeros que no requieren sensores u otros dispositivos electromecánicos para su funcionamiento. 

      Embed


El poder computacional del sistema está integrado en la propia pinza. Cuando se activa, imita los tentáculos de un pulpo para replicar las capacidades de agarre de la mano humana, lo cual resulta útil a la hora de empacar alimentos preparados, huevos, frutas y vegetales. 

Este robot es solo una muestra del crecimiento del segmento de procesamiento y manejo de alimentos, que consta de tres subsectores principales (procesamiento, empaque y equipos comerciales para el manejo de alimentos), y representa un mercado mundial de 100 mil millones de dólares, según el reporte “Food Processing & Handling. Ripe for disruption?”, realizado por McKinsey.

Los tiempos cambian y los consumidores también 

Además del uso de la tecnología para lograr procesos más eficientes, la industria de alimentos y bebidas tiene otro desafío: la transformación de los consumidores, quienes demandan alimentos más seguros, sanos y sustentables, por lo que deben ampliar o diversificar su cartera de productos. 

Por ejemplo, muchas grandes empresas de bebidas están invirtiendo o adquiriendo otros negocios para acelerar su crecimiento. La industria está en una etapa de madurez, pero se espera que sea testigo de un crecimiento constante. 

El valor del mercado de bebidas no alcohólicas registró un valor de 1,548 millones de dólares en 2015 a nivel global y se estima que esta cifra llegue a los 2,090 millones para 2022, con una tasa de crecimiento anual compuesto de 4.4%, de acuerdo con el Reporte del Mercado de Bebidas no Alcohólicas publicado por Allied Market Research. 

Este crecimiento trae consigo cambios en la demanda de los consumidores; las opciones de bebidas más saludables se están volviendo muy populares. "El sabor y el precio ya no son los únicos criterios para el lanzamiento de bebidas: las marcas deben satisfacer la demanda de salud de los consumidores, los ingredientes naturales, el abastecimiento responsable y la sostenibilidad”, según Zenith Global, una empresa de consultoría en el sector de alimentos y bebidas. 

En el segmento de bebidas, “los consumidores están pidiendo productos mucho más naturales, esa es la tendencia tanto en México como en el mundo y ya no tendrá punto de retorno. Los consumidores estamos exigiendo etiquetas más limpias, productos más naturales, con menos azúcar y los productores están ante un reto muy grande porque no es fácil ofrecer ese tipo de bebidas”, indica Sergio Cáceres, responsable del área de Tecnología de Bebidas en Lanxess.

El experto indica que entre más natural es la bebida, es mucho más difícil estabilizarla microbiológicamente. Para lograrlo, los productores de bebidas utilizan procesos de estabilización en frío mediante conservadores tradicionales, como benzoato de sodio y sorbato de potasio. 

Estos conservadores se adicionan en la sala de jarabes o de preparación y al final el consumidor los ingiere junto con la bebida, ya que están ahí todo el tiempo. Como respuesta, Velcorin elimina los microorganismos ya que llega al núcleo de sus células y ataca a las enzimas que dan vida a estos microorganismos.

Cáceres señala que el proceso inicia justo en la dosificación de la solución a la bebida, cuando ya está lista para ser embotellada. Así, su molécula activa, el dicarbonato de dimetilo reacciona químicamente con la molécula del agua y empieza a matar los microorganismos que ahí se encuentren, incluyendo levaduras, hongos y bacterias. 

Dependiendo de la temperatura de la bebida será el tiempo que estará activa la solución en la misma; entre más baja esté (por ejemplo, 4 grados), el tiempo de reacción será de 8 horas, y si está a 20, estará activo hora y media. “En ese rango lo que hace es reaccionar químicamente con la molécula del agua y matar los microorganismos que ahí se encuentran”, abunda el especialista.

En un máximo de 8 horas está completamente hidrolizado en la bebida y la molécula del dicarbonato de dimetilo ya no está más presente. De acuerdo con Cáceres, el Velcorin está dado de alta como un coadyuvante de proceso, ya que es una sustancia que participa en un proceso, hace su trabajo y al final desaparece.

Agrega que hay dos condiciones que deben cumplir las bebidas para que puedan ser susceptibles al uso de este método, la primera es que el pH esté debajo de 4°C y la segunda es que la temperatura de embotellado esté entre 4 y 20°C. Las categorías que cumplen con estos requisitos son ice tea, bebidas con jugo y carbonatadas. 

A pesar de que esta tecnología está presente en el mercado mexicano desde hace 16 años, hace dos empezó a crecer su demanda, debido a la tendencia de elaborar bebidas más naturales y sin conservadores. 

“Poco a poco se ha hecho más común el uso de nuestra tecnología en México porque además no tiene ninguna afectación en el sabor, color y olor de las bebidas. Es para las categorías premium de las marcas, ese es el nicho que estamos trabajando en México y el mundo”, señala. 

Ventajas para el empaque 

El uso de soluciones de estabilización en frío puede representar grandes ventajas en materia de sustentabilidad y ahorro en el empaque, ya que a diferencia del llenado en caliente, no se requiere que el empaque tenga un mayor gramaje para soportar altas temperaturas. “Estarías ahorrando gramos de PET en cada botella que produzcas”, indica Cáceres. 

Además del gramaje tan alto que se necesita para una botella en el llenado en caliente, los productores no tienen mucha flexibilidad para diseñar nuevos modelos. En cambio, con el llenado en frío tienen la posibilidad de diseñar cualquier empaque que requieran y que ayudará a que se venda más su bebida. “Es más simple ese cambio de diseño si llenas en frío”, explica Cáceres.

Autor: Karla Calderón, Colaboradora de Énfasis Food Pack. 

Ir a versión Web