Nanomateriales y envases activos

La investigación alrededor de estos vehículos diminutos que añaden aditivos, aromas y conservantes que añaden mejoras sustanciales en algunas propiedades, evoluciona en la generación de aplicaciones que aporten a la interacción con el consumidor, así como a la economía circular.

Nanomateriales y envases activos

Una de las premisas alrededor de un envase innovador es buscar que se pueda interactuar con el producto, nos explica en entrevista con FoodPack, Javier Cedillo, gerente técnico de Laminados Facarlyte, administrador industrial de UPIICSA, especialista en envase, embalaje, operaciones y HACCP. Como cuando está perdiendo sus características organolépticas o hay alguna fuga en el envase y nos arroja una variación de color. 

"Lo podemos describir como un intercambio de comunicación con el usuario a través de los nanosensores; tener en esta integración de nanomateriales para lograr alargar la vida útil del producto contenido. Si sabemos que los productos pueden ser sensibles a la luz, trabajamos en antioxidantes en el color de la pigmentación de las películas o envases, hasta grapadores, empaques inteligentes que nos ayudan a quitar el oxígeno o cualquier otro elemento no deseable", señaló Cedillo.

"Lo que está surgiendo ahora con los diferentes materiales (polipropilenos, polietilenos, etcétera, poliésteres todos) es que obtenemos diferentes beneficios no solamente en términos de reducir en la fuente, ya que utilizas menos material cuando agregas nanopartículas que van a aumentar sus propiedades: en un alimento se busca que tenga una vida útil más larga, que se mitigue el desarrollo microbiano y el desarrollo de hongos". 

El especialista señaló que es posible reforzar un envase si agregamos estas nuevas tecnologías de innovación (biosensores, nanosensores, sensores bacteriales, sensores con nano compuestos de oro y nanobiosensores) en cualquiera de tres formas películas, recubrimientos o nanofibras.

Por ejemplo, una película que con el uso de nanocápsulas de ingredientes con propiedades antimicrobianas y fungicidas evita la proliferación de organismos microbianos en ellas evitando su adhesión. 

"El reto principal es, después de utilizado el envase, cómo separar el envase mismo y promover su reciclaje y la recuperación de estos materiales", compartió Javier Cedillo. "Es fundamental valuar si los residuos de estos nanomateriales, nanofibras o nanopartículas se van a poder separar de los elementos naturales. Identificarlos, segregar para recuperarlos y, una vez recuperados, cómo se van a reintegrar a los procesos. Hay algunos avances con proyectos de solubilidades al agua que después pueden ser separados por sedimentación o por diferenciación de peso, pero hay mucho que trabajar todavía".


El enfoque dado a los nanomateriales en la industria del packaging es perfecto, abunda Cedillo. "Interactuar con el consumidor, proteger al producto, evitar el consumo de algún alimento que ya no se encuentra apto para ello o que ha generado sustancias indeseables". 

"Las aplicaciones son muy interesantes, aunque no todas son nuevas. Los envases caloríferos, que nos dan a generación de reacciones exotérmicas y permiten que los envases se calienten solos, y los envases de frío al instante, en los que con colectores de vapor y desecantes a base a sales se puede obtener una lata autoenfriable".

Los envases activos evolucionan día con día, siempre buscando la interacción y protección de producto y consumidor, y se espera que den giros a la industria con nuevos materiales y aplicaciones.

* Editora de Contenidos de Food Pack-Alimentación.

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