Empaques a prueba de almacenamiento

En el almacén, un producto puede sufrir daños, por lo que es necesario considerar qué tipo de empaque se requiere usar para garantizar su integridad.

Empaques a prueba de almacenamiento

Desde hace unos años, la tendencia de fabricar empaques más ligeros (conocida como lightweighting) ha ido en aumento, al reducir la cantidad de material utilizado o sustituirlo por una alternativa de menor peso. Este es un esfuerzo continuo de casi todas las empresas para apoyar la reducción de los costos, la carga ambiental y el progreso hacia la sostenibilidad.

En todo el mundo se han establecido leyes para apoyar esta tendencia, además de que hay una importante presión por parte de los consumidores y los minoristas. En los últimos 10 años, Nestlé ha reducido en 22% la cantidad de PET necesaria para cada litro de agua embotellada que produce, como parte de su estrategia para disminuir el uso de plásticos.

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Otro ejemplo es el de Unilever, quien ha rediseñado el material utilizado en algunas de sus bolsas, lo que permite reducir la utilización de polímeros en 1,400 toneladas cada año. Además, desde 2010 ha reducido el peso de sus embalajes en 20%, a través de mejoras en el peso y el diseño.

Esta reducción en los materiales es la primera estrategia usada por los fabricantes de alimentos para hacer el embalaje más sostenible, no sólo por los beneficios ambientales, sino porque la reducción de material casi siempre reduce los costos de producción y transporte.

De hecho, tanto los principales retailers y fabricantes de productos de consumo masivo se han puesto como meta lograr una reducción del material de envasado en términos de tamaño, peso y espesor que varía entre 20 y 33% en términos de peso, según el reporte No ordinary disruption. Winning with new models in packaging 2030, elaborado por McKinsey.

¿Más ligero pero menos seguro?

Reducir la cantidad de plástico usado en los envases a veces representa crear una línea de productos completamente nueva. Un ejemplo es PepsiCo, que diseñó una línea de bebidas llamada Drinkfinity, para que las personas puedan combinar cápsulas portátiles con agua en un recipiente especialmente diseñado y reutilizable, y así crear mezclas de bebidas en una variedad de sabores. De esta manera, Drinkfinity disminuye en 65% el uso de plástico.

A pesar de las ventajas de esta reducción, hay un inconveniente importante, garantizar la seguridad e integridad de los productos. Una de las funciones primordiales de los empaques es la de proteger al producto de los daños (ambientales, como la temperatura extrema, el agua o de la contaminación con otros bienes), pero cuanto más delgado es el envase, menos protegido está en su interior.  

Para compensar, debe añadirse un embalaje secundario adicional (es decir, cajas aisladas, más capas de envoltura, etcétera) y ser mucho más cuidadosos a la hora de manipular los productos a lo largo de toda la cadena de valor, pero especialmente en los almacenes, ya que hay varios riesgos, además de que se genera una menor eficiencia, lo cual puede influir en que los costos logísticos se incrementen significativamente.

Por ello, el embalaje debe ser ligero para que el envío y almacenamiento sea lo más fácil posible —las empresas suelen elegir materiales que cumplan con dicho objetivo en los almacenes—, pero lo suficientemente fuerte para soportar las condiciones a las que pueden estar expuestos los productos.

En cuanto a los materiales, el cartón, el aluminio y el plástico son las opciones iniciales. El cartón y el plástico son muy livianos y pueden proteger bastante bien los artículos terminados. Por ejemplo, los contenedores de aluminio son excelentes para algunos alimentos, ya que el material es fuerte, ligero y reciclable.

Las cajas de cartón corrugado pueden usarse donde sea, ofrecen resistencia, son livianas, y bastante fáciles de reciclar. Por ello, no es de extrañar que sean muy populares y fáciles de conseguir. También es fácil imprimir la información de los paquetes en estas cajas mediante códigos de barras y al estar hechas de materiales orgánicos como el papel y el pegamento de almidón, pueden ser 100% recicladas, según información de Bizongo, un marketplace de empaque.

En el caso de sectores como el comercio electrónico, los sobres de plástico sellables se han convertido en la solución de embalaje estándar en muchas categorías. Su principal desventaja es que tienen una vida útil muy corta, pues se utilizan para un viaje de ida desde el proveedor hasta el consumidor.

Sin importar si el material es plástico, metal o cartón, los fabricantes deberán trabajar en soluciones que garanticen la integridad de los productos desde la línea de producción, hasta el cliente final, sin perder competitividad.

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